Cuando caiga la noche en nuestros días
No olvidemos doblarnos sobre el hierro
Para armar otra voz del mismo cuerpo
Y del pesado acero que nos
Hizo crujir
Nos haremos dos alas
Y una brillante cruz.
Y volveremos entonces con el canto
Por el cielo de aquella nueva vida
Que viene en cada día
A tejer horizontes y esperanzas.
Y por el cielo andar
Con dios delante.
No olvidemos doblarnos sobre el hierro
Para armar otra voz del mismo cuerpo
Y del pesado acero que nos
Hizo crujir
Nos haremos dos alas
Y una brillante cruz.
Y volveremos entonces con el canto
Por el cielo de aquella nueva vida
Que viene en cada día
A tejer horizontes y esperanzas.
Y por el cielo andar
Con dios delante.
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